Diente de León soy

Diente de León soy, me hice migrante por amor, en España estaba el amor de mi vida y padre de mi hija.

En este continente inicie otro proceso en todos los aspectos de mi vida, personal, familiar y profesional. Identificada con la flor del diente de león, por el símil que me representa como migrante, es una flor viajera, la encuentra en todos los continentes, nutre la tierra en la que se arraiga, es beneficiosa y sirve como alimento. Este fue además el símbolo de mi primer proyecto personal una Asociación de Mujeres Migrantes, NOS-OTRAS, nosotras con otras mujeres, me permitió ayudar a migrantes de varias nacionalidades en mi bella Almería, donde nació mi amada hija. Tierra en la que tuve mi primer empleo como Trabajadora Social para la Junta de Andalucía espacio en que fui reconocida por mi trabajo técnico, inicié en Almería y al cabo de un año coordinada Córdova, Málaga, Jaén, me hicieron un contrato indefinido. Realmente, nada me ató, deje con mucho dolor todo y busque otros retos profesionales, la gran metrópolis Madrid, me esperaba, no solo me desarrolle en el ámbito profesional, sino que fue el inició de una actividad política intensa gratificante y decepcionante a la vez.  De la mano de la política volvía a mi país Ecuador, otras experiencias me esperaban, intensas y decepcionantes también.

Un detonante que daría un giro a mi vida, llego un 27 mayo del 2015, el que fuera el amor de mi vida y el de mi hija, partió y elevo sus alas, entendí que el camino debía continuarlo sola y que tendría un par de alas para seguir, que debía solventar cada obstáculo y que debía decirme cada día Mi éxito es inevitable, tengo experiencia en servicio social, conocimiento en herramientas de informes sociales, creatividad, que todo lo que me propongo y lo trabajo con esfuerzo siempre ha tenido excelentes resultados, y de allí nace mi proyecto personal, esta historia continuará.